- “En Alemania la reforma se hizo con un entorno financiero e internacional tranquilo, mientras España debe hacerla en un clima volátil”
- Hay más de 1.100 empresas alemanas instaladas en España, que facturan 73.000 millones de euros al año, y en las que trabajan 350.000 españoles
El 9 de abril tuvo lugar en el Colegio la conferencia “La política europea de la gran coalición”, a cargo de Reinhard Silberberg, embajador de Alemania. En la presentación del acto, el notario Javier Martínez Lehmann expuso sus dudas acerca de “si la política europea actual camina hacia la desunión o hacia el firme propósito de avanzar y profundizar en la integración de los estados” y afirmó que en los actuales momentos de crisis –primero financiera, después económica y posteriormente institucional – “quedan lejos las teorías de muchos economistas en el año 2005 en que hablaban de una economía con fundamentos y bases muy sólidas, de políticas de crecimiento y de rigor presupuestario”. Aun contando con el euro en países que no comparten política fiscal, ni económica ni legislación laboral común, Martínez Lehmann se preguntó si es posible una Europa unida y competitiva, para la que consideró fundamental “ facilitar el acceso a la financiación de empresas y particulares en términos de equidad con otros países, que los recursos para la educación sean proporcionales entre los países tanto cuantitativa como cualitativamente, y la adopción en Europa de una política exterior común y de crecimiento, así como en lo que se refiere a la distribución de riqueza”.
Reinhard Silberberg expuso, en primer lugar, la visión que los alemanes tienen de nuestro país, describiendo “unendeudamiento demasiado alto; un sistema de pensiones insostenible; un sistema político con duplicaciones y una burocracia sobredimensionada; un sistema de sanidad público caro y poco eficiente; una economía que ha perdido competitividad; y unos costes laborales que han subido.” Una situación, según comentó, “como la de la Alemania de 2003”. En este contexto, el ponente afirmó que la agenda de reformas puesta en marcha en Alemania es similar a la de España, allí consistente en modificar la Constitución para separar competencias entre el Estado y los distintos territorios, así como en reorganizar sus relaciones financieras, en la reforma del sistema de pensiones y en la del sistema sanitario, lo que supuso “un alto coste político, económico y social”. La diferencia entre ambos países, explicó, radica en que “Alemania hizo la reforma en el marco de un entorno financiero e internacional tranquilo, mientras España debe aplicar una agenda reformista en el contexto de un clima volátil.” Así mismo, aseguró que “tras las reformas los resultados llegan con un retraso de 3 o 4 años, de modo que actualmente Alemania goza de buena salud –paro inferior al 6% y índices positivos en cuanto al crecimiento económico – mientras España todavía tiene una tasa de paro muy elevada que es difícil de reducir (este es el gran desafío) y un gasto en I+D del 1’3%, muy inferior al deseable 3%.” “Además – prosiguió – existe un déficit en formación profesional, y es un problema la corrupción, que existe en todas partes, pero ante la que se debe actuar”. El embajador alemán afirmó que su país “confía en la capacidad innovadora de este país, como lo demuestran las más de 1.100 empresas alemanas instaladas en España, que facturan 73.000 millones de euros al año, un 7% del Producto Interior Bruto, y en las que trabajan 350.000 españoles.
Finalmente, expuso la gran coalición existente en Alemania entre los dos grandes partidos políticos, “en la que rige el compromiso europeo y fija como prioridades combatir la crisis en la Unión Europea, una crisis no solo económico-financiera sino también política, para la que hemos tenido que desarrollar nuevos instrumentos, como los fondos de rescate, así como crear tratados que incorporen estos instrumentos ante el papel tan debilitado del Parlamento europeo; a la vez que avanzar en la soberanía europea, aun siendo conscientes de que es muy difícil de conseguir ya que se parte de concepciones económicas muy distintas”.
