El Colegio Notarial de Cataluña rinde homenaje a José Félix Belloch Julbe

El Colegio Notarial de Cataluña rinde homenaje a José Félix Belloch Julbe

16 de octubre, 2015 | 2015, Noticias, Premios y reconocimientos

  • Fallecido hace poco más de un año, fue Decano de la institución de 1999 a 2004
  • Joan Carles Ollé: “Siendo vigentes las grandes líneas maestras que marcó su liderazgo, también hemos abierto nuevos caminos para la profesión”
  • En el transcurso del acto se presentó un libro‐homenaje a su figura

El Colegio Notarial de Catalunya acogió anteanoche un acto en homenaje a José Félix Belloch Julbe, quien fue Decano de la institución en el período 1999‐2004. El acto fue presidido por Jordi Jané, consejero de Justicia de la Generalitat de Cataluña y contó con las intervenciones del actual Decano, Joan Carles Ollé Favaró; Juan Bolás Alfonso, notario de Madrid y expresidente del Consejo General del Notariado, quien glosó ampliamente la figura del homenajeado; Juan Alberto Belloch, hermano del fallecido y ex ministro de Justicia; Adolfo Pries Picardo, notario de Fuenlabrada; José Alberto Marín, vicedecano del Colegio Notarial de Cataluña; y Juan José López Burniol, notario.

En el transcurso de su intervención Juan Bolás Alfonso, notario de Madrid y expresidente del Consejo General del Notariado quiso hacer un reconocimiento público a la importancia que tuvo José Félix Belloch durante su mandato en el Consejo General del Notariado, época en que el homenajeado ocupó la vicepresidencia de la institución. Destacó “su talento y empuje, indispensable para el impulso de las reformas que debimos emprender” y le definió como “un notario de reconocido prestigio, buen jurista y colaborador con la Universidad, marcando la diferencia su gran vocación por la política corporativa.” Tras repasar su biografía, ahondó en la política corporativa notarial del Consejo General del Notariado en aquel momento, en la que “el pensamiento político de José Félix Belloch fue regido por el ideario de la Asociación Foro Notarial, basado en dar a conocer mejor la función notarial y el asesoramiento gratuito, imparcial y compensador del notario; en transmitir que la intervención notarial ofrece la máxima seguridad posible; en la reforma de los aranceles con arreglo a criterios de racionalidad y economía; y en la renovación del marco normativo y la promulgación de una nueva ley de seguridad jurídica preventiva.” A lo largo de esos años Bolás distinguió tres etapas: desde la fundación de la Asociación hasta que Belloch fue vicepresidente –en la que hizo hincapié en la importancia de las nuevas tecnologías ‐; los seis años en que ocupó la vicepresidencia del Consejo General del Notariado – centrado en dar a conocer mejor la función notarial, perfeccionar el sistema evitando duplicidades, la relación con los registradores, la necesidad de una ley de seguridad jurídica preventiva, la unificación de la fe pública extrajudicial con la fusión con el cuerpo de corredores de comercio, la reforma de la mutualidad, y un impulso definitivo a las nuevas tecnologías con la creación de Ancert ‐; y la etapa posterior a 2005 hasta su fallecimiento, en que “se aprecia cierto desencanto, aunque siguió luchando para la modernización del notariado y del sistema de justicia”. En definitiva, Bolás afirmó que “José Félix Belloch defendió la necesidad de una ley de reforma, de la que marcó las directrices, porque consideró que en el siglo XXI el sistema no puede ni ensancharse ni estirarse más sin pasar por un debate social y parlamentario que desemboque en una ley para su reforma encaminada a optimizar su eficacia, eliminando disfunciones, con la puesta al día de sus instrumentos públicos, la racionalización de costes y la revisión del estatuto personal de los funcionarios”. Concluyó su intervención asegurando que “José Félix Belloch fue, por encima de todo, un visionario de la política corporativa, un revulsivo para superar posturas conservadoras y un impulsor de reformas para la modernización del notariado”.

Juan Alberto Belloch, hermano del fallecido y ex ministro de Justicia, definió a su hermano como “uno de mis maestros, bueno, íntegro, inteligente, honesto y justo.” Recordó la tradición política de su familia y el interés de su hermano por la política, y afirmó que “él quería profundamente al notariado, sentía un verdadero afecto por su profesión. Su obsesión fue la seguridad jurídica preventiva y que el notariado se adaptara al siglo XXI”. Finalizó su intervención asegurando que “fue un gran notario que quiso mucho al notariado y a sus compañeros y les respetó como pocos.”

Adolfo Pries Picardo, notario de Fuenlabrada y quien fuera presidente del Consejo General de Corredores de comercio y agentes de cambio y bolsa en el momento de la fusión con el notariado, mostró su agradecimiento “por cómo gestionó la fusión y supo encontrar los intereses que nos unían frente a posiciones enfrentadas”. Y prosiguió: “Vio que el futuro de la seguridad jurídica preventiva había de ser común y debía orientarse al beneficio de la sociedad, sumando funciones, personas y capacidades”. A partir de allí, explicó, “manteniendo el respeto a personas y a formas documentales se diseñó la idea de un cuerpo único más fuerte y más capaz de responder a lo que la sociedad demandaba de nosotros”. Afirmó que fue clave en la constitución de la comisión que empezó a redactar una ley “que ha sido extremadamente corta y práctica, aparentemente sencilla, y que gracias a ello no ha presentado problemas en su ejecución y desarrollo.” Finalmente, aseguró que ello es “la mejor prueba de que fue un visionario de la política corporativa, y muestra de su inteligencia, clarividencia, perspectiva de futuro, generosidad e impresionante capacidad de trabajo”.

José Alberto Marín, vicedecano del Colegio Notarial de Cataluña, quiso destacar su faceta asociativa en el ámbito de la política notarial. De él destacó que su principal activo fue “saber estimular a un grupo de notarios más joven que él para participar e impulsar la política corporativa, despertar en notarios de a pie el espíritu de lucha corporativa y de superación de la profesión.” Afirmó que su propia participación en Foro Notarial y la política corporativa vino motivada “por la actitud de José Félix Belloch, que te hacía estar en deuda moral con la profesión” y recordó en sus palabras que “nada que no sea socialmente útil tiene futuro.” Destacó “su coherencia”, por encima de todo, y “su capacidad para movilizar con su ejemplo a personas cuyo estatus personal y profesional empujaba a vivir cómodamente sin ningún compromiso político notarial”.

Juan José López Burniol, notario, recordó en su intervención que conoció al homenajeado cuando estudiaban la oposición y le definió como “un mediterráneo, potente como opositor, de inteligencia poderosa y fina, voluntad firme, memoria sobresaliente, cultura amplia, curiosidad universal, entusiasmo contagioso y notoria seguridad intelectual en sí mismo”. Destacó “su interés por la historia, la política, la situación del país y su futuro” y recordó sus inicios en la notaría de Calaf o en Ronda, antes de afincarse en Barcelona. Entre sus cualidades destacó el ser “inteligente y agudo, rápido e ingenioso, minucioso, analítico, original y ocurrente pero sólido y seguro, demasiado impulsivo e ingenuo para la política general.” Concluyó su intervención afirmando que “José Félix Belloch fue alguien leal y, por encima de todo, era bueno en el buen sentido de la palabra bueno. Ejemplar en su conducta y admirable por su entusiasmo, su entrega y su bondad.”

En su intervención Joan Carles Ollé, decano del Colegio Notarial de Cataluña, destacó el perfil poliédrico de José Félix Belloch reflejado en cinco vertientes: como decano – en que destacó el refuerzo a la estructura del Colegio, las excelentes relaciones con la Generalitat y su gran capacidad política para dialogar con los poderes públicos ‐; como líder del asociacionismo notarial ‐ siendo uno de los grandes líderes, luchador incansable de la democracia corporativa, y jugando un papel importantísimo en la modernización de la profesión‐ ; como líder notarial – coliderando el Consejo General del Notariado, impulsando grandes cambios como la fusión con los corredores de comercio, la apuesta tecnológica y la defensa de la función‐; como brillante escritor ‐ y gran especialista en seguridad jurídica preventiva‐; y su perfil humano – definiéndolo como “hombre arrollador, adversario temible dialécticamente, leal y bondadoso con sus amigos”‐. Ollé afirmó que “quienes actualmente tenemos responsabilidades corporativas, y aun siendo vigentes estas grandes líneas maestras, también hemos abierto nuevos caminos para la profesión, impulsando nuevas funciones en el campo de la solución alternativa de conflictos, con una especial atención a la materia de consumidores, la revisión de la demarcación notarial, aspectos arancelarios, el refuerzo de la estructura del Consejo General del Notariado o la aprobación del código deontológico, entre otros“. Finalmente, quiso recordar que “el notariado ha ido consolidando un proyecto en distintas etapas de los últimos quince años. Se puede considerar, en conjunto, un proyecto de modernización de la profesión. No hace falta, como en ocasiones erróneamente se dice, pensar y diseñar un nuevo proyecto de futuro sino, por el contrario, actualizar, completar, mejorar y seleccionar unas líneas de actuación que han ido sedimentando los sucesivos equipos corporativos los últimos años.”

Finalmente Jordi Jané, consejero de Justicia de la Generalitat de Cataluña, cerró el acto recordando la coincidencia de sus inicios en la Comisión de Justicia del Congreso, en 1999, con el decanato y la vicepresidencia del Consejo General del Notariado de José Félix Belloch, el mismo año. De esa etapa rememoró la colaboración en “el proyecto de ley de enjuiciamiento civil, que entró en vigor en enero del año 2000, o el pacto entre el cuerpo de corredores de comercio y el notariado, que se gestó en Cataluña”. Definió a Belloch como “una persona preparada, brillante, moderna, trabajadora, con mucho impulso, locuaz, inteligente y muy vehemente, que defendía con ardor sus postulados y teatralizaba la defensa de sus posiciones. Era singular y era un líder.” Y prosiguió: “con un espíritu moderno y abierto cambió la percepción de la profesión del notariado.” Finalmente recordó que la ley de seguridad jurídica preventiva por la que tanto trabajó “no se ha conseguido porque requiere de una mayor

complicidad entre registradores y notarios” y reivindicó el papel de árbitro del notariado “en un momento en que es necesaria la persuasión, diálogo y encuentro”. Concluyó su intervención afirmando que “el notariado es una profesión con raíces y con futuro, ya que las cortes siguen impulsando reformas para dar valor a la función del notariado y nuevas normativas permiten que tenga nuevas funciones”.

En el transcurso del acto también se presentó un libro‐homenaje a la figura del fallecido, que recoge escritos de diversos notarios que repasan su perfil biográfico, corporativo y sus estudios doctrinales.

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